El que cree que todos los gallos deben ganar, cuando compra gallos siempre se sentirá engañado porque no todos ganan o no fue a la fuente original.

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El que cree que todos los gallos deben ganar, cuando compra gallos siempre se sentirá engañado porque no todos ganan o no fue a la fuente original.

Por: José Batista

He escuchado a muchos galleros decir que fueron estafados porque el gallo que compraron no hizo ni una pelea, y en eso no estoy de acuerdo con algunos expositores del engaño.

Lo que sí es una estafa es vender gallos con pedigrí  alterado y/o placa cambiada, entiéndase por cambiada cuando se le coloca una placa de un criador a gallo que no les corresponde.

De los últimos hay muchos y hasta los mejores criadores han pasado por esta experiencia, y esto tiene su explicación y quiero en estas cortas líneas expresarlas.

Un vendedor de gallo por internet, siempre trata de visitar los grandes criadores y tomarse fotos con ellos, lo que aprovechan para hacer amistad con los empleados del criador.

En esas visitas consiguen placas viejas de gallos o gallinas que por una razón u otra ya no existen, ya que el criador va tirando las placas de animales que han desaparecido en un rincón de la gallería.

Cosas que les facilita las cosas al estafador, debido a que por lo regular este, pasa su tiempo con un celular en las manos conectados a las redes sociales en asecha de los jóvenes galleros que andan buscando cosas buenas.

Unas de las conversaciones más frecuentes es “A mí me gustaría conseguir un padrote de tal o cual criador” cosa que aprovecha el estafador por mostrarles fotos al lado de esos criadores famosos y también fotos en sus instalaciones.

La repuesta seguida es “Yo te lo consigo el y yo somos bien amigos y yo consigo lo que quiero en esa gallería” quedando el nuevo gallero dentro de la red que se le tendió.

Ahí viene el uso de la placa desechada y que en muchos casos no son del animal vendido. En mi caso de cronista gallístico de muchos años muchos se han acercado a mí para investigar de la procedencia de un animal, y casi siempre ese animal no corresponde a la placa que tiene.

Cuando el coliseo de Santo Domingo inicio sus operaciones, se instaló en la parte de afuera de afuera del coliseo un joven gallero, que en ese entonces era muy buen trabero y con una lata en mano se puso a pelar bajas, “Gallo perdido”, quitándole este la placa y luego ponérsela a otro animal para salir a venderlo como un gallo de buena línea, (Para mencionar nombres que conozco). O sea que ponerle placa a un gallo sin este ser el gallo original no es cosa de ahora, de ahí que hoy en día existan tantos hijos pródigos de gallos famosos.

 Si usted amigo lector está interesado en un gallo de la línea del señor Guante por ejemplo no pida que les consigan un gallo de la línea de Guante, solicite el teléfono de Guante y sea usted el que hable personalmente con él.

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